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Esperanto es una lengua internacional planificada,
viva y
completamente desarrollada, que es hablada en una gran cantidad de
países (almenos en 113 países), en todos los continentes.
El objetivo con el que la lengua fue "creada" (el
primer libro fue
publicado
en 1887 en Rusia), es para permitir a todos los seres humanos
comunicarse entre sí, por medio de una lengua neutral (es decir,
que no le pertenezca a ningún pueblo, o lo que es lo mismo, que
le pertenezca a todos), rompiendo así la barrera del idioma y
permitiendo que la comunicación libre sea un derecho al alcanze
de todos.
La propuesta de usar el esperanto como lengua de
comunicación
internacional, nunca incluyó la idea de abandonar las lenguas
étnicas (como el nawat) y nacionales
(como el
español); sino por el contrario, los esperantistas siempre
apoyamos la idea de preservar todas las lenguas de la humanidad, puesto
que somos concientes de la enorme riqueza cultural y belleza que tal
diversidad
supone. Esperanto no aspira a ser la lengua "más importante" (y
menos "la única") del mundo,
sino "la lengua auxiliar de comunicación
internacional" entre
personas o entidades que no posean ninguna otra lengua común.
Por medio del esperanto, las personas pueden comunicarse sin abandonar sus propios razgos culturales, contrario a como ocurre cuando se aprende una lengua nacional (como ejemplo de esto, considérese el cambio cultural de los latinos que se van a trabajar a Estados Unidos y que al aprender el inglés de los estadounidenses, adquieren también sus razgos culturales por efecto de la alienación). En otras palabras, la propia identidad cultural no se transforma, sino que se vuelve transparente al hablar en esperanto. Un latino que aprende Esperanto sigue siendo latino al expresarse en esta lengua, al igual que un chino sigue siendo chino cuando habla Esperanto.
Algunas personas no vacilan en afirmar que esperanto carece
de
cultura propia, pero eso es completamente falso. Es fácil de
verificar (para lo cual, hay que hablar esperanto) que hay razgos
culturales, propios de los esperanto-hablantes y comunes con otros
esperantistas al otro lado del planeta, que no comparten con sus
compatriotas que no hablan esperanto. La cultura esperantista
(vehiculada por la lengua Esperanto), es por fundación,
inclusiva y de ningún modo excluyente. Es una cultura que en
lugar de desplazar a las otras culturas, las amplía, pues las vuelve
accesibles a aquellos que no las conocen. El
interés y el respeto por "la cultura del otro" siempre ha sido
un razgo importante que caracteriza a la comunidad esperantista.
Una aproximación a la importancia del esperanto,
considerando
la problemática que resuelve, se puede encontrar en la
sección Sobre
Esperanto/Pri
Esperanto.
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